JOSÉ LLERENA RAMOS, más conocido con el nombre artístico de CHATO DE LA ISLA, nació en la calle del Carmen en San Fernando , en el año 1926. Falleció el día 5 de Agosto del 2006, en el pueblo de Fuemlabrada (Madrid)
A pasar penitas dobles (tangos) - Chato de la Isla
Su vida artística empezó cuando tenía siete años, cantando en los tranvías que hacían el trayecto desde San Fernando a Cádiz, por la voluntad de los viajeros que le solían dar algunas pesetas. La mayor parte de su vida artística se desarrolló en las reuniones de cabales, principalmente en la Venta de Vargas de su pueblo natal de San Fernando. Se traslada a Madrid en el 1962, para formar parte del tablao Las Brujas, trabajó mucho tiempo en el tablao Los Canasteros de Manolo Caracol.
En 1972 fue su primer gran reconocimiento público, al ser nombrado Personaje Popular, por el diario Pueblo, ha realizado grabaciones discográficas, con grandes guitarrista de su época y del momento, algunas con las guitarras de Paco Aguilera, Manolo Sanlúcar. Paco de Lucia, Ramón de Algeciras, graba con movic play 1971 con la guitarra de Rafael de Jerez, también ha llevado a cabo la grabación de nuevos discos, junto a las guitarras de Paco de Lucía y Enrique de Melchor. Sus títulos más significativos son El cuarto de los cabales (CBS), año 1972; como Grandes cantaores de flamenco (Philips), año 1994, y Cultura Jonda. Vol. 4 (Fonomusic), año 1999. Ha sido un cantaor muy completo en todos los estilos, El repertorio de El Chato de la Isla era muy amplio; desde los martinetes a las tonás, destacando por alegrías, cantiñas, los cantes festeros por tangos, rumbas y bulerías, sobre todo único y perfecto de las malagueñas del Mellizo, como todos los cantes de Levante y los cantes de ida y vuelta como las milongas y las guajiras, muy perfecto en la Solea de su tierra Gaditana y la Seguiriyas, como la saeta al fandango, por lo que está considerado un excelente profesional. Seguidor de la escuela caracolera...Por fandangos, al que le daba una entrada a estilo árabes, por lo que los aficionaos le pedían que interpretara sus fandangos moros.
Chato de La Isla - Qué Poco Vale. Nana por Solea.
A partir del año 1970, El Chato de la Isla abandona los tablaos, para ofrecer recitales en peñas flamencas y centros culturales, participando también en importantes festivales, entre ellos, en la II Cumbre Flamenca en el teatro Goya de Madrid, año 1985, como en las Noches Flamencas del Círculo de Bellas Artes, en 1986. A mediados de los años ochenta se le comenzó a dar un destacado relieve de prestigio, como cantaor importantes en los eventos Madrileños, siendo invitado y requerido a festivales y recitales por Andalucía. En 1995 en su ciudad de San Fernando se le nombró Hijo Predilecto. Nos quedamos con el recuerdo de uno de los cantaores más completo de la historia del flamenco, y una de las voces más flamenca, profunda con un buen sentido de transmisión.
ÁLVARO ÁLVAREZ AÑINO, cantaor payo, más conocido en el mundo del arte del cante flamenco con el nombre artístico de ÁLVARO DE LA ISLA, nació en San Fernando (Cádiz) en el año de 1.929, y murió en su tierra natal de San Fernando en el 1.969. Tomo el nombre artístico de su pueblo natal, llamado La Isla de León antes que San Fernando. Grabó pocas cosas en solitario pero fue un excelente cantaor de atrás (para acompañar el baile). Actuó en el ballet de Rosario, Antonio, los Canasteros y en salas tan prestigiosas como El Corral de la Morería y Torres Bermejas entre otras.
JOSÉ LÓPEZ DOMÍNGUEZ, su nombre artístico y verdadero era de el NIÑO DE LA ISLA, nació en SAN FERNANDO (Cádiz), en el año 1.877 y murió en su pueblo natal el día 10 de Diciembre del año de 1.929, su discografía fue corta pero lo poco que grabo fue lo suficiente para saber que era un gran maestro y buen conocedor de los cantes primitivos, era el cantaor preferido del duque de Alba. Cuenta la historia que estaba tan enamorado de su cante que reunió todas las placas enceradas que grabo.
D. JOSÉ LÓPEZ (NIÑO DE LA ISLA, fue muy popular a primeros de siglo, bastante conocido por su forma y maestría de cantar los Tangos de su tierra, también se hizo muy popular por ser unos de los primeros que aflamencó las Asturias y montañesas, actúo en Sevilla en el famoso café cantante El Novedades, con todos los grandes de su época, fue anunciado en unos de sus programas como un extraordinario cantaor de Tangos.
NIÑO DE LA ISLA, aparte de cantar en algunos cafés cantantes bastantes importantes y en varios Teatros, era mas cantaor de reuniones privadas, siendo muy solicitado y muy conocido por su forma de decir el cante con esa gran dulzura y ese gran arte.
Miguel nuestro que estás en los escenarios, santificada sea tu voz; venga a nosotros tu arte, así como nosotros iremos a donde tú cantes Danos hoy el concierto de cada día; perdona a los que no pudimos ir como también nosotros perdonamos la mojá que nos calló comprando las entradas en febrero; no nos dejes sin bises en la actuación, y no hace falta que nos libres de ná.
A la salida del golfo, boga, negrita, la isla, blanca y azul, de la sal.
!Sal, negrita boreal, sal desnuda y negra, sal, que salgo yo del canal!
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!Qué altos los balcones de mi casa! Pero no se ve la mar. !Qué bajos!
Sube, sube, balcón mío, trepa el aire, sin parar: sé terraza de la mar, sé torreón de navío.
--¿De quién será la bandera de esa torre de vigía? --!Marineros, es la mía!
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Salinero
...Y ya estarán los esteros rezumando azul de mar. !Dejadme ser, salineros, granito del salinar!
!Qué bien, a la madrugada, correr en las vagonetas, llenas de nieve salada, hacia las blancas casetas!
Dejo de ser marinero, madre, por ser salinero.
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Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar y nombradla capitana de un blanco bajel de guerra. ¡Oh mi voz condecorada con la insignia marinera: sobre el corazón un ancla y sobre el ancla una estrella y sobre la estrella el viento y sobre el viento la vela!
Poblado estoy de muchas azoteas. Sobre la mar se tienden las más blancas, dispuestas a zarpar al sol, llevando como velas las sábanas tendidas. Otras dan a los campos, pero hay una que solo da al amor, cara a los montes. Y es la que siempre vuelve.
Allí el amor peinaba sus geranios, conducía las rosas y jazmines por las barandas y en la ardiente noche se deshacía en una fresca lluvia.
Lejos, las cumbres, soportando el peso de las grandes estrellas, lo velaban. ¿Cuándo el amor vivió más venturoso ni cuándo entre las flores recién regadas fuera con más alma en la sangre poseído?
Subía el silbo de los trenes. Tiemblos de farolillos de verbena y músicas de los quioscos y encendidos árboles remontaban y súbitos diluvios de cometas veloces que vertían en sus ojos fugaces resplandores.
Fue la más bella edad del corazón. Retorna hoy tan distante en que la estoy soñando sobre este viejo tronco, en un camino que no me lleva ya a ninguna parte.