Sara Pereyra Baras, 25 de abril de 1972 San Fernando (Cádiz)
SARA BARAS
Sara,expresa, transmite con todo el cuerpo, la cara, los brazos, pero sus manos, son especialmente bellas y expresivas.
La bailaora
Los acordes van subiendo como llamas por su cuerpo encendiendo las pasiones que estallan en sus braceos.
Sus codos abren espacios donde nacen cielos nuevos, donde se esconden las lunas que han amparado a su pueblo.
Sus manos quiebran el aire esparciendo los misterios de su sonrisa de nácar, de su perfume hechicero.
La música le ciñe el alma y el vehemente taconeo hipnotiza las miradas, talla la gracia en el suelo.
Es huracán desatado, y en el vuelo de su ruedo deja escapar las tormentas de su espíritu flamenco.
Autora: Luz Ma. González
-¿Contendrán esas manos divinas, invisible, el doloroso signo de las supremas leyes?... ¡Yo creo que solemnes, dominarán al Tiempo! ¡y dulces, juraría que hechizan a la Muerte!-
Delmira Agustini
El Paso de la Siguiriya
Entre mariposas negras va una muchacha morena junto a una blanca serpiente de niebla.
Tierra de luz, cielo de tierra.
Va encadenada al temblor de un ritmo que nunca llega; tiene el corazón de plata y un puñal en la diestra.
¿Adónde vas, siguiriya, con un ritmo sin cabeza? ¿Qué luna recogerá tu dolor de cal y adelfa?
Yo meditaba absorto, devanando los hilos del hastío y la tristeza, cuando llegó a mi oído, por la ventana de mi estancia, abierta
a una caliente noche de verano, el plañir de una copia soñolienta, quebrada por los trémolos sombríos de las músicas magas de mi tierra.
... Y era el Amor, como una roja llama... -Nerviosa mano en la vibrante cuerda ponía un largo suspirar de oro que se trocaba en surtidor de estrellas-.
... Y era la Muerte, al hombro la cuchilla, el paso largo, torva y esquelética. -Tal cuando yo era niño la soñaba-.
Y en la guitarra, resonante y trémula, la brusca mano, al golpear, fingía el reposar de un ataúd en tierra.
Y era un plañido solitario el soplo que el polvo barre y la ceniza avienta.
Antonio Machado. Soledades (1899-1907)
Mi infancia son recuerdos - Calixto Sánchez
RETRATO
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo -quien habla solo espera hablar a Dios un día-; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.
Ha amanecido nublado y sin viento en "La Isla" y después de tantos dias de "levante" es una sensación extraña, me siento como el día, nublado,triste...
Me apetece oir a Camarón, del cd " Paris 1987" esos tarantos "sonidos negros".
Habrá cantaores en la historia del flamenco, que quizás hicieron estos cantes perfectos, yo no lo sé, lo que si sé, es que a mí, siempre que oigo a Camarón cantando estos tarantos, me emociona muchisimo...será "el levante"
Erase una vez, un mariposa blanca que era la reina de todas las mariposas del alba, se posaba en los jardines, entre las flores más bellas, y le susurraba historias al clavel y a la violeta. Felíz la mariposilla, presumidilla y coqueta, parecía una flor de almendro mecida por brisa fresca más llegó un coleccionista, mañana de primavera, y sobre un jazmín en flor, aprisionó a nuestra reina la clavó con alfileres, entre cartulinas negras, y la llevó a su museo de breves bellezas muertas, las mariposas del alba lloraban por la floresta.
Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca y el clavel se molestó, blanca la mariposa y rojo el clavel, rojo como los labios de quién yo se rojo como los labios de quién yo se. Jardines, entre las flores más bellas, y le susurraba historias al clavel y a la violeta.
Felíz la mariposilla, presumidilla y coqueta, parecía una flor de almendro mecida por brisa fresca y llegó un coleccionista, mañana de primavera, y sobre un jazmín en flor, aprisionó a nuestra reina la clavó con alfileres, entre cartulinas negras, y la llevó a su museo de breves bellezas muertas, las mariposas del alba lloraban por la floresta.
Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca y el clavel se molestó, blanca la mariposa y rojo el clavel, rojo como los labios de quién yo se rojo como los labios de quién yo se
Cantadas, por Alba Molina y letra de Paco Ortega, éstas sevillanas ,forman partede la banda sonora de la película "Sobreviviré" para escuchar
Me enamoré, me enamoré, me enamoré,...me enamoré. Me enamoré de tu risa, tu pelo, tu cara, paisaje del cielo. De lo verde de los campos, del aire, del sueño, del hombre que anhelo. Cantaba el amanecer y me bañaba un lucero, cantaba una gran verdad, si no me besas, me muero. Me enamoré, me enamoré, me enamoré.
La soledad, la soledad, la soledad,...mi soledad. La soledad me acompaña, de noche, tu ausencia, me mata y me hiere. Lo que robamos al tiempo, tus besos, mi miedo,la escarcha de Enero La soledad me enseñó a amarte sobre los celos, a perseguir tu pasión y a refugiarme en mi credo. La soledad, la soledad, la soledad.
Tú qué me das, tú qué me das, tú qué me das,...tú qué me das. Si yo te doy mi cariño, sincero, mi risa, mi boca de hielo. Te doy lo limpio del aire, mi sangre, mis ganas, mi aliento, mi velo. Te doy las flores de abril, lo que me escribe el encero, te doy la voz de jazmín, te doy un patio de arbero. Tú qué me das, tú qué me das, tú qué me das.
Libérame, libérame, libérame,...libérame. Libérame de lo negro, lo sucio, lo muerto, lo falso y lo necio. Y dame el son de los campos de Cadiz, lo blanco y el azul del cielo. Libérame del perdón, de los que nunca sintieron, de los que no ven amor, de los que son embusteros. Libérame, libérame, libérame.
Oye la voz buena moza de mi corazón que te espera quien fue la mano envidiosa que te llevó prisionera, que te llevó prisionera,con tu carita de rosa, Quién le puso a tus colores, quién le puso a tu colores las rueda de los tormentos. Rosa por dios no me llores yo tengo mi pensamiento cautivo de tus amores. Dejarme, dejarme que al rey del moro, memoría, yo le escriba: toma mi cante sonoro y a cambio de mi tesoro dame dame, la Rosa Cautiva.
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